Dimite el buzo que sostiene la estatua del surfista en el Puerto de Alicante

Si el Ayuntamiento monta un circo, le crecen los enanos. A los numerosos problemas que tiene encima de la mesa, el tripartito suma ahora un nuevo e importante contratiempo.

Roberto Esplunge, el buzo que sostiene la estatua del surfista en el Puerto de Alicante (en la imagen superior se le puede ver trabajando) ha presentado su renuncia al puesto tras años de impecable servicio.

Bob Esponja, como le llaman cariñosamente los pocos que conocen su existencia, aduce varios motivos para dejar el trabajo. Por un lado, la fuerte tendinitis que sufre en los hombros, las muñecas y las rodillas a consecuencia de tantas horas sujetando la base de la figura denominada “El regreso de Ícaro con su ala de surf”.

“Vale que bajo el agua las cosas pesan menos, pero la estatua es de bronce, no lo olvidemos”, indica el trabajador municipal, que solo sale a la superficie en su jornada laboral de 16 horas durante apenas dos minutos, el tiempo que le ocupa cambiar la bombona de aire.

Son instantes de gran tensión ya que la estatua queda entonces sujeta al ancla del yate de Ortiz y algún día la figura creada por Esperanza D’Ors podría aparecer en Ibiza.




En la renuncia ha pesado también mucho el aspecto psicológico, admite el buzo. “Pasar tantas horas bajo el agua, sin ver más que basura y peces mutantes de vez en cuando, sin poder hablar con nadie y sin reconocimiento público alguno a mi labor, es algo insostenible ya para mí tras todos estos años”, explica Esplunge.

Ni la promesa de la peatonalización de Conde de Vallellano, que puede que obligue a cambiar de lugar la escultura, le ha logrado disuadir para continuar en un puesto tan específico y especializado.

“Nos va a costar mucho encontrar un sustituto con garantías“, asegura el concejal de Recursos Humanos, Carlos Giménez, quien ofreció sin éxito a Bob trasladarse en comisión de servicio al remodelado acuario de la Plaza Nueva, en calidad de “stagier” (aprendiz de cocina) para la cuba de aceite y pescaíto frito.

“Techo y comida, pero sin cobrar, como es habitual en el sector de la alta cocina”, precisó el edil.

El alcalde, Gabriel Echávarri, ha sugerido que la cuñada de Luis Barcala, Catalina Rodríguez, readmitida hace unos días como técnica de Cultura, podría ser “un estupendo recambio para tan oscura pero importante tarea”, ya que “creo haber leído en su curriculum que hizo un bautismo de buceo en un viaje a Punta Cana”, apunta el primer edil.




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